Qué es la Inteligencia Artificial, cómo funciona y para qué sirve

que es inteligencia artificial

¿Qué es la Inteligencia Artificial (IA)? Es posible que la pregunta nos resulte muy amplia. La realidad es que está presente en nuestro día a día, a todas horas. La Inteligencia Artificial (IA) combina algoritmos con el propósito de construir máquinas que desarrollen capacidades como las del ser humano. 

Un plano conocido es el de la ciencia ficción. De ese escenario, la Inteligencia Artificial empezó a involucrarse en nuestras vidas con mayor frecuencia. Se cree que su movimiento genera una revolución similar a la que provocó internet.

En la Inteligencia Artificial, las máquinas tienen la capacidad de pensar y razonar por su cuenta. Estas máquinas inteligentes es posible que trabajen imitando funciones cognitivas de los seres humanos.

Entre avances y progresos de la Inteligencia Artificial, también se observan posibles amenazas. Desde hace años, estas máquinas controlan y regulan centrales nucleares, suministros de luz y armamento militar.

¿Qué pasaría si un día una Inteligencia Artificial decide que los humanos ya no somos necesarios? El temor y la sospecha lo comparten destacadas figuras como Bill Gates, Elon Musk y Stephen Hawking.

Martin Lee Minsky estaba convencido de que la IA salvaría a la humanidad. En 1970, afirmó lo siguiente:

Cuando los ordenadores tomen el control, quizá ya no lo podamos volver a recuperar. Sobreviviremos mientras ellos nos toleren. Si tenemos suerte, quizá decidan tenernos como sus mascotas

Marvin Lee Minsky, uno de los padres de la Inteligencia Artificial
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Cómo funciona la IA

El gran valor del funcionamiento de la Inteligencia Artificial es que no recibe órdenes para obtener un resultado. Si no, todo lo contrario, ya que se organiza para conseguir los resultados.

La Inteligencia Artificial se propone, por imitación, replicar el pensamiento humano. Al nacer, el cerebro es un disco duro vacío. Con los años de aprendizaje se incorporan conceptos básicos, de lo simple a lo más complejo, de manera progresiva. Se aprende algo, requiere de práctica, hay fallas pero con el tiempo se logran avances.

La Inteligencia Artificial funciona exactamente igual. En primer término, tiene que aprender a hacer una tarea. Por ejemplo, si se emplean fotos para identificar un personaje particular, necesita procesar miles de fotos para lograr distinguir a dicho personaje.  

A partir de ahí, inicia el entrenamiento con la puesta en práctica de la teoría. Se contemplan una diversidad de fotos y debe separar una categoría en particular. Al empezar habrá fallas, será necesario marcarle aciertos y errores. De esta manera, la Inteligencia Artificial va a descubrir por qué falla. Tendrá un desempeño con más aciertos y cuanto más practique, mejor lo hará.

Pasado el tiempo, será capaz de trabajar por su cuenta y sin recibir órdenes. Con tan solo brindarle la información y los datos de entrada, va a generar un resultado.

En la inteligencia artificial, la estructura aprendizaje-entrenamiento-resultados es común a la hora de hablar de tareas mecánicas y repetitivas.

Tipos de Inteligencia Artificial

Stuart Russell y Peter Norvig, dos expertos en ciencias de la computación, reconocen varios tipos de inteligencia artificial:

  • Sistemas que piensan como humanos: aquellos que automatizan actividades como tomas de decisiones, resolución de problemas y aprendizajes. Por ejemplo, las redes neuronales artificiales.
  • Sistemas que actúan como humanos: son computadoras que realizan tareas de una forma similar a como lo hacen las personas. Por ejemplo, los robots.
  • Sistemas que piensan racionalmente: intentan replicar el pensamiento lógico racional de las personas. Se investiga cómo obtener que las máquinas perciban, razonen y actúen en consecuencia. Un ejemplo son los sistemas expertos.
  • Sistemas que actúan racionalmente: son los que tratan de imitar, de forma racional, el comportamiento humano. Un ejemplo son los agentes inteligentes.
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Aplicaciones prácticas de la Inteligencia Artificial

La IA la encontramos en la detección facial de los dispositivos móviles. Está presente en asistentes virtuales de voz como Siri de Apple, Alexa de Amazon o Cortana de Microsoft. También se encuentra integrada en nuestros dispositivos mediante bots o aplicaciones para móviles.

Los avances y progresos de la Inteligencia Artificial están impulsando el uso del big data, gracias a las habilidades para procesar datos. También por las potencialidades comunicacionales, las ventajas y beneficios comerciales y empresariales.

La Inteligencia Artificial es clave en áreas y escenarios de transporte, política, salud, educación, deporte, cultura, economía, mercados y negocios.

  • Asistentes personales virtuales como chatbots interactivos. Los mismos pueden recomendarnos restaurantes, productos, hoteles, servicios y espectáculos, de acuerdo a nuestro historial de búsquedas.
  • Sanidad: hay chatbots que nos preguntan por la presencia de síntomas y así poder realizar diagnósticos. Los datos pueden sumarse a una base informativa para producir patrones que ayuden a identificar factores genéticos capaces de desarrollar una enfermedad.
  • Climáticas: un equipamiento de drones puede plantar miles de árboles para combatir la deforestación. Es posible, mediante vehículos submarinos sin tripulación, detectar y controlar fugas en oleoductos.
  • Agrícolas: plataformas que pueden mejorar el rendimiento de suelos y advertir posibles impactos ambientales.
  • Educación: contribuye a conocer el desempeño en materias, entregas y etapas de aprendizaje.
  • Finanzas: los bancos pueden detectar fraudes, predecir patrones y movimientos del mercado como también orientar a sus clientes en operaciones financieras.
  • Logística y transporte: contribuir a agilizar el tráfico y evitar aglomeraciones de vehículos.
  • Comercial: pueden realizarse pronósticos de ventas y elegir un producto adecuado para recomendarle a los clientes.

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